Día Mundial de la Capa de Ozono 2026
Cada 16 de septiembre, el Día Mundial de la Capa de Ozono nos recuerda que, cuando los países trabajan juntos, es posible enfrentar grandes desafíos ambientales y proteger la salud de las personas y del planeta.
Este 2026, la conmemoración tiene un significado especial. Bajo el lema “Acción mundial para un planeta más fresco – Celebrando 10 años de enfriamiento sostenible en el marco de la Enmienda de Kigali al Protocolo de Montreal”, el mundo celebra una década de esfuerzos para hacer que la refrigeración y el aire acondicionado sean cada vez más sostenibles.
Imaginemos, por un momento, un Panamá sin refrigeración ni aire acondicionado.
Pensemos en lo que significaría para nuestros hogares, hospitales, centros de salud, escuelas, comercios y lugares de trabajo. Sería más difícil conservar alimentos y medicamentos en condiciones adecuadas, mantener la cadena de frío, brindar ambientes apropiados para la atención de pacientes y desarrollar muchas de nuestras actividades cotidianas frente a las altas temperaturas.
Esta reflexión nos ayuda a comprender que el enfriamiento no es solamente una cuestión de confort. En un país tropical como Panamá, la refrigeración y la climatización son esenciales para la salud, la seguridad alimentaria, el bienestar y el desarrollo de numerosas actividades económicas y sociales. El desafío es satisfacer estas necesidades de enfriamiento de una manera cada vez más eficiente y con menor impacto sobre el clima.
Sin embargo, algunos gases utilizados en los equipos de refrigeración y aire acondicionado, conocidos como hidrofluorocarbonos (HFC), aunque no dañan la capa de ozono, tienen un alto potencial de calentamiento global. Por ello, en 2016 los países adoptaron la Enmienda de Kigali al Protocolo de Montreal, comprometiéndose a reducir gradualmente su consumo y promover alternativas con menor impacto climático.
Diez años después, este compromiso también está transformando nuestra manera de producir y utilizar el frío. El reto no consiste solamente en cambiar un refrigerante: implica utilizar equipos más eficientes, prevenir fugas, recuperar y manejar adecuadamente los gases refrigerantes y contar con técnicos y técnicas capacitados para trabajar de manera segura con las nuevas tecnologías.
Panamá es parte activa de este esfuerzo. A través del Ministerio de Salud y su Unidad Nacional de Ozono, el país avanza en el cumplimiento del Protocolo de Montreal y la Enmienda de Kigali mediante acciones de capacitación, fortalecimiento de controles, promoción de buenas prácticas y apoyo a la transición hacia tecnologías de refrigeración y climatización más eficientes y de menor impacto ambiental.
Pero esta transformación no depende únicamente de gobiernos, empresas o técnicos. Todos podemos contribuir. Dar mantenimiento adecuado a nuestros equipos, atender oportunamente posibles fugas, recurrir a personal técnico capacitado y considerar la eficiencia energética al adquirir equipos de refrigeración o aire acondicionado son pequeñas decisiones que pueden generar grandes beneficios.
Un Panamá más fresco no significa simplemente utilizar más equipos para enfriar, sino satisfacer nuestras necesidades de refrigeración y climatización de manera responsable y sostenible. El desafío es avanzar hacia soluciones que nos permitan disponer del enfriamiento que necesitamos, utilizando los recursos de manera más eficiente y reduciendo su impacto sobre el clima, sin comprometer el bienestar de las futuras generaciones.

